San Cayetano de Thiene

oracion a san cayetanoOración a San Cayetano

Oh Glorioso San Cayetano,

intercede ante nuestro Padre Celestial,

por todas aquellas personas

que no han podido acceder a un empleo digno,

para poner un pan sobre las mesas de sus familias.

no permitas que, en nuestros hogares hallan necesidades

y llénanos de mucha paz, la alegría y el amor.

Te pido que, por tu intercesión,

le presentes mis plegarias a nuestro Padre Celestial,

y que hoy pongo en tus santas manos, (pedir tus necesidades)

Haz que estas gracias, que ahora te pido,

siempre cuente con tu auxilio divino para suplir mis necesidades.

Te lo pido en el nombre de Jesús.

Amén.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Oraciones a San Cayetano

Dios de todo consuelo, Padre misericordioso,

qué vez en lo secreto y conoces nuestras necesidades,

que alimentas los seres vivos y desvalidos,

te suplicamos, oh Padre nuestro, por intercesión de San Cayetano,

que nos ayudes a vivir siempre en tu amor

y así nos otorgues la gracia de tener un trabajo cada día

y pan en nuestra mesa.

Oh glorioso San Cayetano, confiamos en la providencia de Dios

y tu poderosa intercesión.

Glorioso San Cayetano,

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesús,

que vive y reina Contigo, en la unidad del Espíritu Santo

por los siglos de los siglos.

Amén.

Jaculatoria

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historia de san cayetano

Historia de San Cayetano

San Cayetano de Thiene nació en Vicenza Italia, el 1 de octubre de 1480, en el seno de una familia de nobles.

Fue bautizado con el nombre de Cayetano gracias a la memoria de su tío, recién fallecido y era docente de derecho de la Universidad de Padua.

Su padre era el conde Gásparo di Thiene, quien murió defendiendo la ciudad contra un ejército enemigo, cuando él tenía sólo 12 años, Cayetano creció junto a su madre, la condesa María Da Porto siendo muy piadosa y dándoles un buen ejemplo a sus hijos, quien más tarde se convertiría en terciaria dominica.

El niño quedó huérfano de padre y al cuidado de su santa madre que se esmeró intensamente por formarlo, siendo una gran maestra para su formación escolar, estudió derecho en Padua y después de la ordenación sacerdotal, instituyó en Roma la sociedad de Clérigos regulares o Teatinos, con el fin de promover el apostolado y la renovación espiritual del clero.

Esta sociedad se propagó por el territorio de Venecia y el reino de Nápoles, donde San Cayetano se distinguió por su constancia en la oración y por la práctica de la caridad con el prójimo, gracias a su vocación de servicio hacia el prójimo: en especial a los pobres, desvalidos y enfermos, por su solidaridad y su forma austera de vida.

Abandono su ambiente familiar y se desprendió de todos sus bienes repartiéndolo a los pobres y en una carta escribió la razón: «Veo a mi Cristo pobre, humillado y despreciado ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico? – ¿y seguiré deseando que me rindan honores? Oh, que ganas siento de llorar al ver que la gente no siente deseos de imitar al redentor crucificado.

En sus ratos libres se dedicaba atender enfermos en los hospitales, especialmente a los más abandonados y repugnantes, siempre se lo representa llevando un niño en brazos, porque un día que estaba orando, se le aparece la virgen y le entrega al niño en sus brazos.

Sentía un inmenso amor por Nuestro Señor Jesús y por su santa infancia, su imagen preferida era la del divino niño Jesús.

San Cayetano estudió 4 años en la Universidad de Padua, donde se doctoró en teología, derecho civil y canónico en 1504.

Fue nombrado senador en Vicenza, sin embargo decidido a seguir los estudios sacerdotales, se trasladó a Roma en 1506, al recibir el llamado de Dios en una gran misión. Al poco tiempo fue nombrado secretario privado del Papa Julio II, a quien ayudaba a escribir las cartas apostólicas, donde conoce a cardenales y prelados.

La humildad caracterizó su vida, tanto así que pese a haber sido nombrado por el Papa Julio II como Conde de Thiene, un importante puesto en la cancillería de los Estados Pontificios, aunque él no se daba ninguna importancia, vestía con sencillez y atiende a todo el mundo sin importar que fueran ricos o pobres.

Tiempo más tarde, junto a un grupo de diplomáticos logra evitar la guerra entre la República de Venecia y los Estados Pontificios, cuyos resultados podrían haber sido desastrosos, pero gracias al acuerdo, Cayetano gana enorme prestigio y comienza a sentir los halagos de la gloria.

Pese a ello, sintió la necesidad de seguir el camino de Jesús: Donde sus años de abogado le enseñaron que el pueblo necesita palpar a Dios, dándole un nuevo rumbo a su vida, a través de sus enseñanzas, de su ayuda a los más necesitados, haciendo siempre la voluntad de Dios, uniendo su propia vida a la Cruz de Cristo, su destino seria ser sacerdote.

El Papa muere en 1513 y Cayetano decide no continuar en el cargo, se prepara durante 3 años para ser sacerdote y Fue ordenado en 1516 a sus 36 años, el amor y respeto por la Santa Misa era tan grande, que para celebrarla por primera vez, se preparó por 3 meses para hacerlo lo mejor posible, cuando el día llegó, quedó sobrecogido por el don tan maravilloso del que no se consideraba digno.

Fundo en Roma la Cofradía del Amor Divino, una asociación de clérigos que se dedicaba a promover la gloria de Dios, luego se dedicó a cuidar los santuarios esparcidos por el monte Soratte.

San Cayetano se preocupaba mucho por el bien espiritual de su congregación, solía decir: “en el oratorio rendimos a Dios el culto de la adoración, en el hospital le hallamos personalmente”.

En los oratorios de San Jerónimo incluía a laicos pobres, esto enojaba mucho a sus amigos, porque consideraban que aquello era indigno para un hombre de gran estirpe como él, pero a Cayetano no le importaba, el ayudaba y servía personalmente a los pobres y enfermos de la ciudad, incluso atendía pacientes con enfermedades repugnantes.

San Cayetano le escribía a un amigo: me siento sano del cuerpo, pero enfermo del alma al ver cómo Cristo espera la conversión de todos y son tan poquitos los que se mueven a convertirse.

Este era el más grande anhelo de su vida, que las sociedades empezaran a llevar una vida más de acuerdo con el santo Evangelio, San Cayetano por los lugares que visitaba buscaba que las personas conocieran el mensaje de Jesús, donde nos enseña a vivir en amor, humildad y fe en nuestro Padre Celestial.

En ese tiempo estalló la revolución de Lutero, que fundó a los evangélicos y se declaró en guerra contra la Iglesia de Roma, muchos querían seguir su ejemplo, atacando y criticando a los jefes de la santa Iglesia Católica, pero San Cayetano les decía, lo primero que hay que hacer para reformar a la Iglesia, es reformarse uno a sí mismo.

Al llegar a la vida clerical no pudo pasar por alto el lujo que proliferaba en los palacios ante la miseria de los suburbios, eso lo angustió y se propuso, no dejar de luchar hasta ver a los cristianos correr hambrientos para nutrirse del Pan Sagrado (la comunión). Tiempo después, organizó el primer Hospital de Enfermedades Infecciosas y cuando se quedaron sin dinero para pagar el sueldo de los médicos y para alimentar a los enfermos, ordenó la venta de su biblioteca, lo último que quedaba de sus bienes: Jamás dejaré de entregar lo mío a los necesitados hasta que me vea en tal pobreza que no me quede ni siquiera un metro de tierra para mi tumba, ni tenga un centavo para mi entierro.

En Nápoles un señor rico le ofrece regalarle una gran extensión de tierra productiva, pero San Cayetano rechaza tan generosa oferta, porque la intensión del hombre era alejarlo de su vocación y le dice: Dios es el mismo aquí y en todas partes y Él nunca nos ha desamparado, ni si siquiera por un minuto.

Un día en su casa de religioso no había nada para comer, porque todos habían repartido sus bienes entre los pobres, San Cayetano se fue al altar y dando unos golpecitos en la puerta del sagrario donde estaban las Santas Hostias, dijo con toda confianza: Jesús amado, te recuerdo que no tenemos hoy nada para comer, al poco rato llegaron unas mulas trayendo gran cantidad de provisiones y los arrieros no quisieron decir de dónde las enviaban.

Fundó asociaciones llamadas: Montes de piedad (Montepíos) con el Beato Juan Marinoni, los cuales se dedicaban a prestar dinero a gentes muy pobres con bajísimos intereses, con el fin de combatir la miseria.

En su última enfermedad el médico aconsejó que lo acostaran sobre un colchón de lana y San Cayetano se negó diciendo: mi Salvador murió sobre una tosca cruz, por favor permítame a mí que soy un pobre pecador, morir sobre unas tablas.

Murió en Nápoles a la edad de 77 años un domingo 7 de agosto de 1547, desgastado de tanto trabajar por conseguir la santificación de las almas y sus reliquias se encuentran en la iglesia de Santo Paolo, en Nápoles.

El Papa Clemente X, lo proclamó santo en 1671, después de que una comisión eclesiástica comprobara numerosos milagros, entre quienes lo invocaron para pedir sanación, alimentos y trabajo, es llamado el Santo de la providencia.

La Iglesia celebra a San Cayetano de Thiene, sacerdote italiano, fundador de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos, más conocido como patrono del pan y del trabajo.

Fue un santo muy querido por el Papa Francisco y millones de argentinos, era considerado por la gente como un padre sabio y santo.

El 12 de abril de 1671 San Cayetano, fue canonizado junto a Santa Rosa de Lima, la primera santa de América; San Luis Beltrán evangelizador en Colombia y San Francisco de Borja.

San Cayetano es muy querido en Argentina por eso desde 1970 miles de devotos acuden a su fiesta, en el Santuario de Liniers, Buenos Aires, donde muchos cambian las tradicionales velas y flores, por alimentos y ropa para ser distribuidos en las regiones más necesitadas del país.

Las frases más famosas de San Cayetano.

  • Somos célibes, como lo pide la Iglesia a todos sus sacerdotes.
  • Queremos ser pobres: no poseeremos rentas, ni tierras. Sólo aceptaremos las donaciones espontáneas del pueblo.
  • La riqueza no da al clero, ni paz, ni libertad para el apostolado.
  • No viviremos ni en conventos ni en monasterios, sino en casas sencillas.
  • Tendremos un superior responsable y dependeremos directamente del Papa.
  • Nos dedicaremos al estudio de la Biblia, a expandir el mensaje de Jesús, a la liturgia, ayudar a los presos, pobres, enfermos. Nos llamamos Clérigos Regulares.

Los Milagros de San Cayetano

Grandes milagros hechos por San Cayetano: Un campesino le pidió a San Cayetano en épocas de sequía que interceda por la falta de agua y a modo de agradecimiento, le dejó una espiga de trigo a los pies de su imagen. Tres días después, llovió tanto que la ciudad se inundó.

El primer milagro de Gaetano fue en Venecia, mientras visitaba un hospital. Según cuentan, llegó a la cama de una joven a la que estaban por amputarle una pierna, debido a la gangrena que padecía. San Cayetano, le sacó la venda, le besó la pierna y le hizo la señal de la cruz. Al otro día, cuando los médicos se aprontaban para la operación, notaron que la muchacha estaba curada.

En cuanto a los milagros que se le atribuyen después de su muerte, cuenta la historia que, en plena crisis económica de 1930, un sacerdote llamó a algunos fieles, para aconsejarles que rezaran al santo del pan y el trabajo; gracias a que le hicieron caso muchos feligreses mejoraron su situación en la que vivían.

El Papa Francisco, cuando era Arzobispo de Buenos Aires, presidió la Misa central de su fiesta durante varios años, en seguida empezaron a conseguirse milagros por su intercesión y el Sumo Pontífice lo declaró santo en 1671

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